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Primer Congreso Latinoamericano sobre Trata de Personas. PDF Imprimir E-mail
Derechos humanos
 

Sin prostituyentes no hay prostitución ni trata

Licenciada Irene Castillo

 

Buenos Aires 4, 5 y 6 de juniodel 2008.

Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Buenos Aires

 

 

Siempre pensé por qué cuando se habla del “oficio más viejo del mundo” de las mujeres se alude a la prostitución y no al “maternaje”.

El “maternaje” ha sido un oficio que han desempeñado las mujeres a lo largo de toda la historia, con verdadero compromiso militante, y, el cual, con mejores o peores desempeños, nunca delegaron, salvo casos excepcionales de ciertos grupos, tal como dan cuenta interesantes estudios antropológicos.

Sabemos ya, a través de los escritos de Ana María Fernández y muchas otras investigadoras francesas y feministas, que en lo único que la madre de un hijo o hija recién nacido/a es irremplazable es en el amamantamiento, pudiendo compartir las otras tareas con el padre, como han implementado países como Suecia, a través de políticas públicas que desde hace mucho tiempo ofrecen a los padres licencias por el nacimiento de sus hijos.

Por lo tanto, no es extraño que sociedades que enaltecen tanto todas las tareas que las mujeres, niñas y adolescentes “deben hacer por amor” y que son las que contribuyen a producir el desarrollo de la vida cotidiana, sin percibir remuneración por ello (cambiar, bañar, cuidar la salud, entretener y enseñar a los niños y niñas, y también lavar la ropa, los platos, planchar, etc.,), consideren “natural” que obtener dinero por poner el cuerpo al servicio de otro para que sea usado como mercancía, es un atributo innato en las mujeres y por lo tanto inevitable.

Me pregunto qué pasaría si se obtuviera dinero por todo lo que se debe hacer “por amor” (lavar, planchar, maternar, etc.) en lugar de vender el cuerpo y lastimar el alma, seguramente no sería funcional para el patriarcado, los explotadores y proxenetas.

Investigaciones como las de Magdalena Gónzalez que analizan la salud mental de mujeres en situación de prostitución demuestran que ellas presentan daños irreparables equivalentes a los sufridos por las víctimas de guerra y las personas torturadas.

La mayoría de las niñas, adolescentes y mujeres en situación de prostitución provienen de los sectores más pobres de la sociedad, no han tenido acceso a la educación ni a la salud, nacieron en hogares que las expulsan en gran proporción y han sufrido acoso y abuso sexual intrafamiliar en muchos casos.

El mito acerca de que existe una prostitución de alto nivel a la que se accede por propia voluntad, esconde los mandatos que a través de la ideología que trasmite el sistema (en la cultura, educación, medios de comunicación, familia) influye en las mujeres para que “sean para”, estando siempre al servicio del varón y siendo legitimadas sólo por el poder que él les confiere.

Adicionalmente las mafias que manejan la trata y la prostitución por las poderosas alianzas con el poder que ostentan (sectores de la policía, de la justicia y de la política) dejan por poco tiempo ejercer el “cuenta propismo” a aquellas que lo intentan quienes terminarán pidiéndoles protección para sobrevivir.

Cuando una sociedad es más justa y equitativa y mejora las condiciones de vida de las personas que viven en ella, disminuye el número de niñas, adolescentes y mujeres de ese país que se encuentran en situación de prostitución.

Las mujeres en situación de prostitución reconocen una larga historia de violencias, engaños, (de sus parejas, de sus familiares) violaciones, exclusión, muchas son secuestradas y obligadas mediante torturas y amenazas a enriquecer a los proxenetas.

La trata de personas es la captación, trasporte, traslado, acogida o recepción de personas recurriendo a amenazas, al uso de la fuerza, al rapto, fraude, engaño, al abuso de poder o a la situación de vulnerabilidad, al pago o recepción de beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación.

Si bien existe trata con fines de explotación laboral, matrimonios forzados, extracción de órganos, es la trata con fines de explotación sexual la que concentra más del 80% de víctimas, siendo estas niñas, adolescentes y mujeres.

La explotación sexual es producida tanto por organizaciones internacionales como por pequeños proxenetas, con la complicidad de los “prostituyentes” o “clientes” y de algunos funcionarios de los poderes judicial, policial y político.

Estos actores conforman un sistema que impone la expropiación de las vidas de muchas niñas, adolescentes y mujeres convertidas en víctimas y demuestran su falta de voluntad para erradicar estas prácticas esclavistas.

El análisis del proxenetismo, como dispositivo de victimización de niñas, niños y mujeres pertenecientes a sectores vulnerados y excluídos de sus derechos, ha hecho desmistificar la “naturalización” de la prostitución y la explotación sexual.

Así la “libre elección” y el “consentimiento” han quedado denunciados como una estrategia de poder, mediante la cual se permite al prostituyente ejercer violencia contra niñas, niños y mujeres, dentro de un sistema de dominación, donde las personas son convertidas en mercancías

constituyéndose en esclavas y esclavos que en pleno siglo XXI , son utilizados por los traficantes de personas para enriquecerse con total impunidad.

El Informe de UNICEF sobre la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes en Argentina señaló algo común a toda la región “la ineficacia de las intervenciones policial y judicial, sus limitaciones y complicidades”.

Las políticas públicas y los medios de comunicación deberían potenciar la promoción de la sexualidad desde condiciones de dignidad, equidad y respeto.

Así trabajar para la Prevención de la Trata de personas implica tener en cuenta la ideología subyacente.

Naciones Unidas ha señalado en todos sus espacios de intervención la responsabilidad de los medios de comunicación y de la publicidad en la representación de imágenes estereotipadas de hombres y mujeres y en las consecuencias que la “naturalización” de modelos de conducta que promueven la dominación, la asimetría y la inequidad acarrean.

Existe en estos momentos en Europa y especialmente en España una fuerte presión y condena contra los periódicos que se enriquecen publicando avisos de “contactos sexuales” que benefician a las mafias que trafican con mujeres, reconociendo el estrecho vínculo existente ente prostitución y trata.

La Trata, junto con el femicidio (muerte violenta de mujeres por esa misma condición) y el feminicidio (muerte de mujeres y niñas con complicidad, por omisión, del Estado), es una de las expresiones más extremas de la violencia.

En estos momentos hay un anteproyecto de ley en Catalunya en relación a los derechos humanos de niñas, adolescentes y mujeres para la erradicación de la violencia que se ocupa del tratamiento de la información a través de los medios de comunicación social y señala algunas claves a considerar:

a) hacer un uso no sexista ni androcéntrico del lenguaje, fomentar una presencia equilibrada y una imagen plural de ambos sexos al márgen de los cánones de belleza predominantes y de los estereotipos sexistas.

b) los medios de comunicación deberán velar porque en todos los elementos de la puesta en escena o tratamiento de la información, las mujeres sean presentadas en toda su autoridad y respeto, haciendo visibles sus aportaciones en todos los ámbitos de la sociedad, considerando su experiencia como fondo documental de primera importancia, tanto en los casos en que están implicadas como en general.

c) promover y favorecer los contenidos donde se evidencian los derechos de las mujeres.

 

Todos estos elementos deben servir para mejorar la calidad informativa y a la vez concientizar a la sociedad civil sobre la contribución que los medios de comunicación pueden hacer para desterrar la desigualdad , la inequidad y las prácticas delincuenciales que afectan a las niñas, niños, adolescentes y mujeres.

En este momento existe en Argentina, en un canal de televisión comercial una novela que se ocupa del la problemática de la Trata.

Dice Marcelo Caamaño, uno de sus guionistas “me interesa que la televisión sea para algo más que para entretener. Nosotros fabricamos entretenimiento pero si ese producto sirve para aportar a una causa social, es mucho mejor

Si una chica que ve la novela se da cuenta que el trabajo que acaba de aceptar esconde una trampa y se salva por eso, ya no podés pensar igual”.

Esto nos demuestra que no sólo los medios de comunicación, y especialmente la televisión nos muestran estereotipos “tonta y bonita” o la radio transmite chistes fáciles que toman a las mujeres como blanco de la degradación asimilándolas a envoltorios sin ningún contenido ni sentimientos.

Otras prácticas sociales estan probando ser muy exitosas y altamente redituables, sólo hay que confiar en la inteligencia del público, muchos hombres y mujeres que creen que un mundo mejor, más justo y equitativo es posible.